Me gusta presentarme de una forma sencilla y humana. Digo mi nombre y explico que soy psicoterapeuta, que mi intención es acompañarte con respeto y empatía. Quiero que desde el primer momento sientas que este es un espacio seguro, donde puedes hablar sin prisa, sin miedo a ser juzgado y donde vas a ser escuchado.
Comparto brevemente cómo trabajo. Te cuento que mi enfoque y estilo terapéutico es cercano y ajustado a ti, que valoro mucho la conversación honesta y consciente. No uso palabras difíciles ni explicaciones complicadas. Prefiero escucharte, entender lo que estás viviendo permitiendo que lo que surge tenga un lugar y pueda ser mirado con claridad y cuidado. Me interesa lo que sientes y cómo lo experimentas en tu cuerpo y en tu vida.
También reconozco que venir a terapia puede generar dudas o nervios, es normal y no tienes que tener todo claro para estar aquí. Mi rol es caminar contigo, ayudarte a contactar con lo que estás viviendo y acompañarte a descubrir formas más amables de relacionarte contigo mismo. Confío en tu capacidad de crecer, de transformarte y de encontrar sentido en tu experiencia, incluso en los momentos difíciles.
Al final agradezco tu confianza. Para mí es importante que sepas que estoy aquí para acompañarte de manera auténtica, con atención y con una presencia cálida y amorosa.